Prólogo de «Por Vivir»

Una breve introducción.

Qué otra cosa se puede escribir ante un libro de poesía.

Un libro de poemas densos, con silencios significativos, de palabras elocuentes en su sencillez, que por lo mismo revelan un fuerte ahondamiento espiritual.

Ya desde el título lo dice todo en dos palabras, bien extraídas de la voz de Idea Vilariño: “Por vivir”.

Es que Garicoïts sabe de títulos; no olvidemos el de su anterior poemario “Vuelta de hoja”, también sugestivo, también atrapante

Temas: los humanos, los eternos, los ineludibles: amor, desamor, soledad, muerte. Pero Garicoïts es una poeta del alma, que inevitablemente se humaniza, porque si no ¿cómo podría expresarse?. Y los aborda con valentía.

Temidos sentimientos, hay que ser poeta para atreverse a ellos, para atreverse simplemente a leer poesía, porque duele.

Claro que es el amor el tema que campea en toda su poesía, el amor en todas sus vertientes según el objeto que lo inspire y la circunstancia que lo rodee.

Y es de su yo herido –el de ella, el de todos- que nacerán y crecerán los otros.

En palabras de Robert Walser, un autor excepcional del siglo XX, este sentimiento es un modus vivendi: “Quien no ama no existe, no vive, está muerto. Quien tiene ganas de amar se levanta de entre los muertos…”.

No hay duda de que éste es el motor del libro todo; en los poemas de la primera parte y en varios de la segunda, se trata del amor, del amor/deseo, casi cartas, en los que aparece el reproche al hombre –porque tampoco hay duda que estamos ante una voz femenina en el estricto sentido de la palabra- frente a su incomprensión de una sensibilidad superior, como claramente se manifiesta en “Provocación” y “Hombre”, experiencia ya cantada por Alfonsina Storni y señalada explícitamente por la autora en el acápite del segundo de los poemas mencionados.

El poema con que culmina la primera parte, “Protagonistas”, cuyo interesante diagrama da vida a los dos actores de un divorcio –circunstancia indudable por el texto del Código Civil que lo precede y que justifica la cautela, la mesura, la manera de enfrentar la situación- para dejar al descubierto el desgarro que para los dos significa la separación: “dejamos de ser / cálido refugio”, “no habrá más dos / unidad de dos”, se distingue de los otros en los que sólo habla quien queda en soledad, otro de los grandes temas de Garicoïts. El poema “Sola”: “Sola, solo / sola”, no es el único que aborda el tema, pero tal vez sea el más
emblemático ya que con apenas tres palabras encierra el inmenso universo de la soledad.

También la muerte, ya sea la muerte del amor o la muerte física, late de modo más o menos ambiguo y especialmente en “Despedida”, cuyos hermosos versos finales “Es tiempo que / se anuncia / más allá del cuerpo” – versos de los que se graban en la memoria- y más claramente aún en los dos dedicados a F.G., únicos que integran la tercera parte del libro.

Los veinticuatro poemas están escritos en verso libre, -ni métrica ni rima- pero no ignoran ritmos interiores, que imprimen la indispensable musicalidad de la poesía ni los finales sugestivos, siempre logrados.
Merece atención aparte la cuarta secuencia del libro, constituida por poemas en prosa, difícil territorio en el que se interna la autora, que nos anuncia así otra faceta de su literatura, poco frecuentada,
mereciendo especial destaque “Hijos” y “Noche” en los que el tema varía radicalmente, inclinándose a problemas sociales que evidentemente duelen a la abogada/poeta; así en uno de los mismos no evita transcribir otro artículo del Código Civil que muestra cómo nuestro sistema trata con indiferencia profesional el drama de los niños del divorcio.

En “Noche”, la presentación gráfica añade sentido al texto, no olvidemos que Garicoits con palabras aparentemente claras, envía mensajes para que los descifre el sensible lector de poesía

Vuelve a hablar de sí misma en “Generación”, en la que lamenta y reprocha los años que la dictadura ensombreció la infancia y adolescencia de la gente de su edad, tema que un contemporáneo suyo también abordó en un artículo, “Generación sandwich”, lo que demuestra que Léonie cumple el destino, la condena de todo escritor, de dejar constancia del mundo que imprimió características fundamentales en su generación y que justificarán esperanzas y desesperanzas en el entorno actual, con su lenguaje de poeta, creativo, lírico, que revela la nueva realidad imposible de ignorar.

Señalemos que éste es el segundo libro de poesía de Léonie Garicoïts en el que si bien se advierte un estilo propio, también aparecen nuevas formas de trasmitir el mensaje, más sencillas aparentemente y a la vez más herméticas, extremos a los que puede llegar solamente un poeta.

Lo que no es poco.

Marialuisa Blengio