Nota

por Paula Einöder

Léonie Garicoïts (1962) nos muestra otra faceta de su escritura, a través de estos microrrelatos donde podemos sentir la tensión entre su lenguaje poético y el afán de contar historias. La poeta lleva varios poemarios publicados, siendo Amarga misericordia de reciente publicación en diciembre de 2011. Sin embargo su interés en conjugar poesía y narrativa breve en un mismo libro no es nuevo pues hace poco tiempo atrás publicó una serie de microcuentos a partir de los cuales se desarrollaría el libro que aquí nos compete Vírgenes y Lobizonas. En el presente volumen la autora se propone amalgamar la brevedad narrativa con el lenguaje poético, aprovechando la hibridez del género; explora el mundo de las mujeres con historias vívidas y vividas, todo bajo el terso pulso de su prosa hermanada con la poesía. Los paratextos verbales son el umbral para entrar en cualquier libro, es decir, nos llevan de la realidad posible a la realidad verosímil de la ficción, lugar justamente donde lector y narrador firman un contrato consuetudinario de mutua credibilidad. El título de la obra, imprescindible sobre todo en la microficción, desde el comienzo apunta a mostrar las dicotomías, las oposiciones, las versiones encontradas. Son mujeres en un mundo hecho a imagen y semejanza de los hombres y, como tales, tienen que luchar para abrirse paso en medio de normas establecidas a priori para poder vivir genuinamente y sin máscaras. Además del título, se suceden epígrafes a lo largo del libro que llevan al lector a realizar conjeturas sobre qué relación existe entre ellos y los relatos, lo cual, sin duda, enriquece y estimula la lectura. Oliverio Girando, Omar Khayyam, Alfonsina Storni, Federico García Lorca, entre otros, nutren la prosa poética de nuestra escritora y desenvuelven estas historias de mujeres que nos conciernen a todos. La escritura de Garicoïts logra, aunada a su voz narrativa, una fusión armoniosa a través de la cual se nos llenan los sentidos con sus imágenes de diversos paisajes y atmósferas, a veces inquietantes, pero siempre con esa nota de equilibrio bien lograda. A veces, tendremos la sensación de estar viendo un video clip, otras de estar inmersos en una canción, pero la poesía quedará largamente sonando en nuestras cabezas, como una forma de decir que, a pesar de los pesares, las imágenes poéticas han logrado enraizarse en nosotros.

Paula Einöder
Munich